La herencia del histórico Racing | Tinta amarilla

Data: 17/10/2011 11:04

Font: Tinta amarilla

Autor: Manuel Luis Rodríguez González

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La herencia del histórico Racing

Siete jugadores del club capitalino defendieron la elástica amarilla de la UD Las Palmas

CURRUCALE

Juan López Ramos 'Currucale' nació el 12 de diciembre de 1933 en Las Palmas de Gran Canaria. Su infancia transcurrió en el barrio de Arenales, concretamente en la zona conocida por Lugo, aunque sus comienzos futbolísticos fueron en barrio de La Isleta con el CD Unión Grupo, después contnuó en la UD Venegas, Racing Club 1953/54 y 1954/55; Unión Atlético CF -filial de la UD Las Palmas-, UD Las Palmas 1957. En esa misma temporada, en 1958 fue traspasado a la UD Sans de Barcelona, dejando libre una ficha y así la directiva amarilla pudo contratar los servicios del argentino Jorge Larraz; RCD Mallorca, Levante UD, CD Constancia, UD Poblense, CD Atlético Llubí y UD Colonia San Jorge. Su aportación al primer equipo de la UD Las Palmas fue solo de cuatro encuentros actuando contra el RCD Español, CF Barcelona, Real Club Celta y Real Club Gijón. El estadio «Sarriá» en Barcelona fue el escenario de su debut en 1ª División, el 22 de septiembre de 1957. Se disputaba la segunda jornada y aunque el resultado para los intereses de los canarios fue negativo (3-0), en el aspecto individual realizó una prometedora actuación formando pareja con Manolo Torres en la línea medular. La UD Las Palmas con José Ignacio Urbieta Egaña en el banquillo presentó a Pepín, Beneyto, Campa, Marcial, Torres, Currucale, Paquillo, Vázquez, Queralt, Mújica y Julián. Los tres encuentros restantes donde participó Currucale fueron todos en el Insular, dos derrotas consecutivas muy abultadas y finalmente un empate a cero goles el 1 de diciembre de 1957, que tuvo como consecuencia el cese del técnico vasco y la entrada de Luis Molowny Arbelo como jugador-entrenador del equipo. Los aficionados grancanarios pudieron comprobar su gran pundonor y valentía, pero evidentemente no era un virtuoso del balón, carecía de la técnica necesaria para la máxima categoría del fútbol español, que sin embargo con el transcurso de los años fue mejorando notablemente, siendo uno de los pilares más importantes en los ascensos a Primera División del RCD Mallorca y Levante UD. Tras colgar las botas estableció su domicilio en Palma de Mallorca, pero al sufrir una grave enfermedad regresó a Gran Canaria para vivir los últimos meses en la tierra que lo vio nacer, donde falleció el 27 de junio de 2002.