Sans, 2 - Gracia, 1 | El diluvio (pàg. 21)

Data: 01/06/1926

Font: El diluvio

Autor: RAF

Text:
Sans, 2 - Gracia, 1

Los pur sang del futbolismo catalán no logran empatar con los bravos sansenses por una espléndida cabeza de Balasch Un minuto de silencio, un minuto de emoción y de tristeza en memoria del malogrado Sales :: Sastre, ¿emocionado o apático? Un ruego a la Federación

DOS PALABRAS A LA FEDERACION

Empezar los partidos a las cinco de la tarde en este tiempo en que el sol cae sobre nuestras cabezas como plomo derretido, es obligar a la afición deportiva a desertar de los campos de juego.
Los dirigentes del futbol catalán, al fijar tal hora para empezar el juego, o daban por descontada su ausencia en los campos donde no hay tribuna cubierta para cobijarse o pretendían que llegásemos a sospechar de si son o no todos "gatos nocturnos".
No queremos suplicar a nuestra Fede que aplace para unos minutos más tarde la hora de empezar los encuentros. La afición, el sentido común y la taquilla lo exigirán inmediatamente. Perdónesenos este léxico.
Escribimos con la piel y la pluma irritadas por los rayos del sol.

UN MINUTO DE SILENCIO.

Los simpáticos rojos irrumpen en el campo seguidos de los atléticos sansenses tristones y cabizbajos.
Unos y otros no olvidan que se va a jugar un partido, el primer partido, en el alma del equipo rojo.
¡Sales ha muerto!
Y rojos y blanquiverdes, ostentando el crespón negro en el brazo izquierdo, circundan al árbitro en el centro del terreno para manifestar su sentimiento por la falta del bondadoso medio centro graciense.
En esta actitud permanecen todos
Se hace un minuto de silencio, que el público, imponente, comparte.
¡Sales ha muerto!

¿QUE LE PASA A SASTRE?

Comienza el encuentro bajo la dirección de Aramburu y la tiranía de un sol abrasador.
Las tribunas están casi desiertas, las gradas de populares abarrotadas de un público virgen y mártir. Virgen porque huye de los vicios de la ciudad y ama el noble deporte; mártir porque soporta abnegado los caprichos de quienes igual les es consentir que el Español abandone a la afición por unas miserables pesetas, matan el ardor de la segunda vuelta, que señalar las horas más intempestivas para comenzar los partidos.
Este público fija los ojos en Sastre.
Los aficionados saben que Sastre y Sales se querían como dos hermanos.
Siempre jugaron juntos, siempre. Desde niños, en el infantil Montserrat; luego, vistiendo la camiseta roja.
Han sido leales a sus colores. No cometieron el pecado del traspaso por dinero. Fueron siempre fieles a los abnegados "soporters" del Gracia. Fueron buenos.
A medida que transcurre el juego nos damos cuenta de que Sastre no actúa como es su costumbre.
El "maño", el valiente "maño", le entrega balones y Sastre no hace por ellos. Orriols y Carpio esperan atentos los pases de su centro... Y estos no llegan.
Sastre ya no es el brioso jugador de mayor peligro. ¿Obedecen sus desaciertos a apatía o a la tristeza que debe embargarle?
Unos muchachos que están a nuestra vera hablan del delantero rojo. No queremos repetir aquí lo que afirman. Aunque lucieran en su solapa él escudo del Gracia, no hemos querido escucharles. Sastre no abandonará a su club por más que le tienten desde los clubs eternos rivales, ofreciéndole el oro y el moro. El delantero rojo no cometerá la ingratitud de abandonar a su club, después de la falta del noble Sales.

EL PARTIDO.

Ya el juego toma un sesgo de briosidad insospechada. Los ataques se suceden y son mayor frecuencia contra la puerta que muy bien defiende Pedret.
Sastre se crece por momentos. Sus veloces arrancadas animan a su equipo. Perello y Balasch se emplean a fondo para alejar los acosos de la ágil delantera roja.
El duelo es emocionante. El dominio alterno. Palau rivaliza con Pedret en valentía y colocación.
La igualdad de ataques hace difícil prever el desenlace... cuando Agustí falla un acoso de Rini, que permite a Peidró marcar el primer tanto para los sansenses, pocos minutos antes de terminar el primer tiempo.
En el segundo tiempo el juego sigue a un tren fantástico. Hay momentos que la briosidad degenera en exagerada dureza.
El Gracia impone por unos momentos su juego de pases rasos y cortos. Su juego, que de haberlo practicado en todo el match otro resultado le hubiera proporcionado ante un adversario que se hace formidable cuando puede, como el Sans, practicar un juego de pases largos y abiertos.
Unos momentos de juego raso y el goal del empate, conseguido por un soberbio chut de Sastre.
Mas juego raso del Gracia y un corner contra el Sans. Luego un estupendo tiro que Pedret dejara pasar y valía un goal... a no ser por la espléndida colocación de Balasch, cuya cabeza salvó a maravilla.
Reacciona el Sans y logra imponer su juego. Martínez chuta a las nubes. Se suceden los ataques y un centro de Rinl cruza frente a Palau por entre Tonijuán, Peidró y Martínez, basta que Agustí despeja.
Una arrancada de Tonijuán que pasa las defensas y remata muy bien de un chut raso que rebota en el oportuno pie de Palau.
Buscando el desempate el juego se endurece. Gularons envía un balón a Peidró. Calatayud se opone y entre estos últimos se inicia un conato de lucha libre que obliga a suspender el juego. Aramburu pretende la reconciliación entre Pedro y Cala. Aquél no quiere estrechar la mano de Calatayud, y con harto sentimiento Aramburu les obliga a retirarse del campo.
Rini, a pesar de haber jugado con entusiasmo todo el partido, no ha podido todavía hacer "una de las suyas".
Yo admiro a Rini. Porque es modesto, por que es un fiel sansense, porque es un excelente extremo... porque el año pasado jugó el partido de campeonato contra el Español soportando una fiebre de 39 grados, que yo pude comprobar.
-Rini- le dijimos al cruzar por nuestro lado - "fes-ne una de les teves".
-No puc, encara - nos contestó sudando como un loco.
Pero pudo, al fin: unos minutos antes de terminar el match, desde el ángulo de sus dominios, el entusiasta, el reblote, el extraordinario Rini, conseguía el goal de la victoria para los suyos.
Los esfuerzos de Gracia son inútiles. Han conseguido, antes de terminar, llevar dos ataques frente a Pedret, pero sin fortuna y eficiencia.
Aranburu da la señal final con el dos a uno para el Sans.

COMENTARIO BREVE.

El match ha sido siempre emocionante. Un equipo científico y afiligranado como el Gracia un once atlético y empapado de la excelente técnica greenweiliana como el Sans no pueden hacer un match soso frio.
El resultado ha sido justo. Ganó el Sans como hubiera podido ganar el Gracia, que mas ocasiones tuvo para ello.
Soler, el interior izquierda, estuvo desgraciadísimo no saco provecho de tres estupendos pases de Sastre frente al marco da Pedret. Sastre, Carpio y Orriols, buenos, como siempre.
Cortes, que ocupó el puesto de medio centro, hizo una esplendida primera parte. En el segundo tiempo, ya bastante agotado, no logro contener en eficazmente a sus rivales delanteros. Planas el mejor de la linea: Calatayud, discreto.
Agustí Vila, a pesar de su valiente actuación, tuvieron dos fallos, uno por barba, que les costaron los goals. Palau, admirable, seguro y bravo.
Por el Sans, los mejores Rini, Oliveras, Soligó y Gularons. Pedret dió sensación de recobrar su forma, que tantos elogios le valió antaño.
Martínez y Peidró los más flojos de la delantera. Perello, el más seguro en la defensa.

Los equipos, bajo la imparcial dirección de Aramburu, se alinearon así:
Sans: Pedret - Perelló, Balasch - Soligó, Gularons, Calvet - Rini, Tonijuán, Peidró, Martínez, Oliveras.
Gracia: Palau - Saura, Agustí - Calatayud, Cortés, Planas - Carpio, Gallard, Sastre, Soler, Orriols.
R4P